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Las notas al pie y al margen de la minificción. La propuesta escritural de Kras Quintana

 

Los paratextos en las minificciones tienen un papel relevante cuando se aprovecha su posibilidad discursiva. Títulos, epígrafes, dedicatorias, notas al pie o algún otro “umbral” del texto pueden informar en un breve y reducido espacio y sumar a las intenciones de la minificción. Como resultado, la lectura es más dinámica pues estas referencias adicionales exigen poner atención a aquello que se encuentra en el margen, pero también requiere de nuestra participación lectora para hilvanar esos paratextos con el texto central.

La inclusión de las notas al pie y al margen de los relatos es un recurso constante de Kras Quintana (1991), autor guatemalteco que reside en Nicaragua. Se trata de un escritor joven, creador de varias obras de minificción y compilador de antologías dedicadas a este mismo género. Sus libros Canción breve y Conjuraciones —este último publicado en coautoría con Jorge Campos— son una muestra del potencial discursivo que encierran los paratextos junto a narraciones breves. Sin importar el género, cualquier texto puede emplear este recurso de las notas al pie, incluso, es más recurrente en obras académicas y de investigación; pero con los trabajos que presenta Quintana, lo interesante es observar cómo aportan a la brevedad literaria, pues en los libros de minificciones son menos comunes y hasta podrían parecer innecesarias a menos que se empleen ilustradamente, como es el caso.

Un antecedente reciente, que ubica a la nota al pie en el centro, es el libro Espejos (Valparaíso Ediciones, 2022), del escritor peruano Ary Malaver, quien demostró a lo largo de más de 250 páginas que se puede prescindir de la idea convencional de texto y ocupar únicamente el lugar de las notas al pie. Aunque tradicionalmente son breves, estas notas pueden expandirse hasta abarcar todo el espacio que necesiten. El volumen presenta, además, un trabajo sólido de diseño: cada nota está numerada, con letra pequeña y dispuesta debajo de una línea, respetando el formato propio de este paratexto. Otro trabajo lúdico es el de Augusto Monterroso, quien en La Oveja negra y demás fábulas (1969) elaboró un “índice onomástico” que, lejos de enlistar nombres de personajes, se convierte en un inventario de animales.

Por su parte, el trabajo de Kras Quintana tiene la diferencia de que sus paratextos no son ficcionales ni apócrifos, sus notas al pie, más que una intención lúdica, tienen una intención informativa. Es decir, si buscaran “jugar” con el lector, serían notas con un uso fuera de lo tradicional, como es el caso de Malaver. Pero, la mayoría de las referencias a las que apela Quintana son menciones extraliterarias, alusiones a la cultura popular, aunque también hay intertextualidad a obras literarias, así como el empleo de las notas a modo de citas.

En su libro Canción breve, publicado por Malpaso ediciones en 2023, la estructura de los microrrelatos se ordena a partir de las siete notas musicales que dividen los siete apartados y cada uno inicia con una frase sobre alguna palabra que, al tiempo que refiere a la nota musical, también lo hace sobre otro aspecto diferente: Do, apela a domar y por lo tanto a los animales; Re, a reflejo; Mi, a mito; Fa, a familia; Sol, a soledad; La, a lápidas; y finalmente, Si, al silencio para hacer referencia a la opresión y a la sociedad. Con esta estructura se justifica el orden de los textos y, como ocurre en los compendios de relatos muy breves, indicar la temática desde el inicio ayuda a que el campo semántico ya no tenga que ser explicado, por lo que se ahorra el espacio de las explicaciones.

En la sección dedicada a los animales, se encuentra un relato sobre Marengo, el caballo de Napoleón Bonaparte, quien después de ser adulado termina “Retorciéndose de vergüenza cuando los criados quienes antes le temían y alababan ahora exclamaban tiernamente ‘¡ah, qué lindo y pequeño ese caballito de mar’” (Canción breve, 21). En el desarrollo de este texto de tan solo 18 líneas hay dos notas al pie: una que explica la batalla de Wagram donde Napoleón triunfó y otra que informa que Malmaison era el nombre del castillo de Bonaparte. Por lo tanto, las dos notas al pie, si bien son descriptivas y explicativas, también encierran una historia en sí: son dos sub-historias necesarias para enmarcar a la principal; en conjunto, esto genera la idea de estar frente a un texto histórico. Y no son notas simuladas ni artificiales, realmente abonan al relato, aunque construyen una nueva versión de la historia oficial.

Por su parte, en Conjuraciones, que Kras Quintana escribió en coautoría con el nicaragüense Jorge Campos, las notas al pie son muchas más y el conjunto del libro se refuerza con esos datos históricos. En el caso de esta obra, la temática central son las brujas, por lo que hay varias referencias a culturas eslavas, sin olvidar la presencia de estos personajes en América. En este libro también se encuentran algunos epígrafes que anteceden a los breves relatos, los cuales a su vez tienen una nota al pie a manera de cita. Por ejemplo, en “Concepción” el epígrafe es una frase de la película Rosemary’s baby, por lo que su respectiva nota señala: “Roman Polanski (Director). (1968). Rosemary’s baby (Película)”. De este modo, las notas al pie pueden funcionar como simples citas, sin embargo, no dejan de aportar a la obra un aire formal, incluso académico.

Las brujas son un tópico que puede estar relacionado con la ficción en general, pero también son parte de la historia tradicional de muchas culturas, lo que justifica favorablemente el trabajo ficcional con los textos, así como la inclusión de las notas. Lo que los autores Quintana y Campos incluyen en los paratextos de Conjuraciones es información acerca de artefactos que usaban las brujas o armas en contra de ellas, hay traducciones de palabras, proverbios o versos; referencias a otro tipo de entes mágicos, personajes, rituales, tradiciones o leyendas; así como un buen puñado de referencias bibliográficas.

Al prestar atención a los títulos de obras que aparecen en las notas, se puede rescatar una nutrida bibliografía sobre brujas que a continuación se enlista: The Catalogue of Life Patnership: Species Fungorum Plus, Los archivos de la inquisición y Zugarramurdi, Malleus Meleficarum (manual para castigar la brujería), “Tres ancianitas” (poema de 1909), Diccionario infernal, “La peste negra: el enemigo incorpóreo”, La Biblia, entre otros más. Aquí hay que señalar que el formato de las referencias no está estandarizado, ni se apega a alguna norma de citación, quizá esto convendría homologar para darle una apariencia más formal. De cualquier modo, esa idea de sustento histórico o académico se vuelve a percibir y le otorga una mayor solidez al texto central.

Las notas al pie, en general, pero sobre todo cuando acompañan narraciones muy breves, generan una experiencia de lectura colaborativa, en el sentido de que los lectores nos preguntamos si debemos buscar o no la referencia y, una vez que confiamos en que esas notas se apegan a la realidad histórica, hacemos una lectura “doble”, en un plano paralelo. En los estudios del libro del siglo XVI o anteriores a éste, se le denomina marginalia a la información que aparecía anotada en los márgenes del texto por los propios lectores, una práctica que continúa hasta la fecha (baste recordar las anotaciones en los márgenes que realizó Julio Cortázar en sus libros). Dichas marcas podrían ser simples palabras para resumir algún párrafo o constituir alguna crítica libre de tapujos frente a la obra. Aunque las notas al pie acompañan al texto desde su publicación, les corresponde también un lugar marginal y permiten hacer una lectura simultánea y en paralelo.

Por sí mismo, un margen tiene un espacio limitado; aunque hay notas que amplían su alcance —normalmente en función de las exigencias académicas—, ese límite exige concisión, brevedad e información pertinente. Gérard Genette subraya la posición estratégica que tienen las notas y deja un tanto a la ambigüedad si éstas podrían tener autonomía o no. En el caso de las obras de Kras Quintana, más que cuestionar la independencia, conviene cuestionar su funcionamiento como parte de un todo. El resultado de este es un mayor sustento o solidez a las temáticas que aborda y mayor profundidad de las narraciones sumamente breves. No se podría prescindir de estas notas pues mucha de la información contenida en los relatos resulta especializada, ya sea que requiere de un conocimiento histórico, cultural o bibliográfico, pero como sea estos paratextos no son recursos gratuitos.

El mismo Genette menciona irónicamente en una nota al pie que: “La aversión a la nota es uno de los estereotipos más constantes de cierto poujadismo (o a veces dandismo) antiintelectual. Era necesario decir esto en una nota” (272). El crítico francés hace una burla en su última oración para representar el peligro de las notas: la aversión que pueden generar. Sin embargo, en géneros como la minificción, la corta extensión permite que la aversión disminuya y que la curiosidad por el contenido sea resuelta. Kras Quintana ha acertado en demostrar que esos silencios comunes de la narrativa hiper breve, que pueden estar llenos de indeterminación, han de ser respetados, pero también complementados con la lectura paralela de las notas.

 

Quintana, Kras. Canción breve. Honduras: Malpaso, 2023.

Quintana Kras y Jorge Campos. Conjuraciones. Nicaragua: Brevemente, 2024.

Genette, Gérard. Umbrales. México: Siglo XXI, 2001.

Sobre la autora

Laura Elisa Vizcaíno Mosqueda

 

Doctora y maestra en Letras por la UNAM. Realizó la licenciatura en Literatura Latinoamericana en la Universidad Iberoamericana y estancias de investigación en la Universidad de Buenos Aires y en la Autónoma de Barcelona… 

 

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